Empieza el Ramadán, una época de meditación introspectiva y celebración, y los musulmanes estadounidenses se reúnen en mezquitas y hogares para observarlo tal como lo hacen todos los musulmanes en el mundo. Las familias compran en tiendas Halal, preparan comidas estilo iftar, rezan juntos y rompen el ayuno. Los amigos se reúnen en la mezquita para orar y leer el Corán. Los desacuerdos se dejan de lado para honrar el espíritu de hermandad. La sociedad estadounidense honra el mes sagrado de Ramadán como también observa las muchas otras celebraciones religiosas que componen el amplio panorama espiritual de Estados Unidos.
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