Las principales fuentes de la contaminación industrial son las centrales eléctricas, las plantas metalúrgicas y las refinerías que vierten a la atmósfera óxidos de sulfuro, nitrógeno y otros gases. Una vez en la atmósfera, estos gases reaccionan con el aire húmedo y se convierten en lluvia ácida. (Foto: © Corporación Universitaria de Investigaciones Atmosféricas)
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